11/05/12

Compinche, confidente


para quien amo, y me ama........
usted que sabe todo de mi,
Y aun así no se  arrepiente
Usted que me ama
A pesar de mis defectos
Que conoce mis debilidades
Las que oculto con esfuerzos
Compinche, confidente
Ayúdeme en cada instante

En que divago y estoy ausente
Ayúdeme cuando caigo
Y no puedo levantarme
Usted más que nadie

Compinche, confidente
Hay dolor añejado
En los barriles de mi vida
Hay silencios tantos largos
En mis noches y en mis días
Que a veces mi mente
Vuela muy lejos,
Y siento dolor el alma

Compinche, confidente
Usted que sabe todo de mí
Y aun así, no se arrepiente
 .................

de : " El ocaso tiene tantos nombres" 2012





29/04/12

en el ocaso

hace algun tiempo, surjio en mi la idea de hacer un poema que retrata la belleza del ocaso, y a la vez su muy sutil nostalgia, por el dia que se va, por las cosas que se alejan, por la vida, por el amor, por tantas cosas, ...

Resplandece tu luz, blanca, tenue
Y no hay otros ojos que desde mis pupilas miren
Atraves del aguacero de mil gotas de cristal
Cuando el reloj de arena va contando los ocasos
Siento tu mano desapartarse lentamente de la mía
Como si tu alma volase entre las aguas
Y al tocar el estremo del mundo
Desaparecieras ante mí.
Enfundándome las sandalias camino despacio
Hasta que el mar me recuerda,
Que estoy aquí, como una barca encallada
Tan solo en el vaivén de las olas
Y dejando caer la noche y el día
Para verte huir en el ocaso
Resplandece tu luz, blanca, tenue
Y no hay otros labios que desde mis labios te besen
Atravez de la brisa que lejos lleva tu cuerpo
Si abriera mis manos como dos aves
Podría quizás alcanzarte, en el ocaso
Si lo brazos dejara extendidos
Podría quizás abrazarte, en el ocaso
A dónde vas, que lejos de mi te asomas
Por entre las aguas oscuras, hilos de plata
Escaleras platinadas que me guían hasta ti
Será acaso que muy dentro esperara tu esencia.
 
Inedito

 

20/03/12

certificado de autenticidad



Ella no quiere que le prometa eternidades
Más yo no quiero dejar oscilar ,nuestros días
En un péndulo de pletórica perplejidad.
Es necesario para mi impulso diario
Ese vinculo de infalibilidad.

Ella no quiere oír de mis labios promesas eternas
Que son tan ineludibles en mí
Naturales y completamente sinceras
Con ese sentimentalismo propio
Que se cierne aquí

No es que sean garantías terrenales
Ni convenios para convivir,
Pero hacen de lo obvio indispensable
Con solo el hecho de existir

Y aunque ella no quiera promesas
Que hablen de eternidad
Seguro que mañana igual que hoy
tendrá sobre los labios
Un certificado de autenticidad.